Pisos de apoyo compartidos con el acompañamiento puntual de un educador social. Se trata de cuatro pisos con capacidad para dos familias monoparentales en cada piso hasta un máximo de seis personas por piso.
El objetivo es ofrecer una respuesta estable a mujeres que han realizado un proceso de recuperación positivo de su situación de violencia o de riesgo de exclusión social y que son capaces de vivir de forma autónoma pero que, al no disponer de recursos económicos suficientes, necesitan compartir piso formando pequeñas unidades de convivencia.